Que llueva, que llueva, la virgen de la cueva. | Fabuestereo 88.1

Que llueva, que llueva, la virgen de la cueva.

Que llueva, que llueva, la virgen de la cueva.

Por fin llegó el invierno. Esta época del año en que la sedienta tierra puede saciar por fin su seca garganta. Los días en los que cómo cuesta levantarse cuando amanece nublado y lloviendo. La mejor temporada para el campesino que ve como sus cultivos pueden crecer. Los atardeceres con relámpagos y truenos que asustan a muchos. Los ríos que se nutren y las montañas que reverdecen. Para muchos son los días más esperados y para otros los más detestables. Al final de cuentas, a la naturaleza le da igual si nos gusta o no esta época lluviosa, porque de que llega, llega… y por cierto, ya llegó.
Guatemala es un país privilegiado por la latitud en la que se encuentra, por su relieve y por situarse a la mitad de un istmo. Las lluvias han definido muchas de las condiciones naturales y sociales de nuestro país. Incluso, el hecho que nuestros ancestros le llamaran el lugar de los árboles, nos lleva a la conclusión sobre la importancia que tienen las lluvias para Guatemala.
Con el cambio climático que, por cierto, es un hecho y no algo ajeno a nosotros, la época lluviosa representa riesgos para todos. Basta con ver las noticias internacionales para darnos cuenta que el planeta está cambiando. Hielo en la cumbre del Volcán de Fuego, incendios incontrolables en las selvas de El Petén y tormentas intensas con duraciones muy breves que causan inundaciones, respaldan esta afirmación.
La comunidad internacional se organiza para tomar medidas preventivas al respecto, pero mientras lo hacen, nosotros debemos hacer nuestra parte. ¿Cómo?, podría preguntarse alguien. Sencillo. No tirando basura en las calles. Cuando llueve el agua arrastra todos los desechos por las calles y ¿a dónde cree que va a dar? ¡Exacto! A los tragantes, los cuáles están hechos para llevar agua y no basura. Se tapan y los desastres pueden ser trágicos. Por eso no importa si usted vive en la capital, en una cabecera, en un municipio o la más lejana aldea de Guatemala, la petición es la misma: No tire basura por favor. Este acto no resolverá el problema del calentamiento global o el de los fenómenos del niño, la niña, el padre, la madre y hasta la suegra, pero al menos, contribuirá haciendo su parte. Imagine por un momento a un millón de guatemaltecos sin tirar la basura en la calle. Créame, este acto tan sencillo en apariencia podría salvarle la vida a más de alguna persona. Así que, a hacer nuestra parte, ser precavidos y disfrutar más de alguna empapada que de seguro nos daremos. Mientras tanto: “Que llueva, que llueva, la virgen de la cueva”.

Que llueva, que llueva, la virgen de la cueva.
Que llueva, que llueva, la virgen de la cueva.
Que llueva, que llueva, la virgen de la cueva.
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