La maravilla de ser papás. | Fabuestereo 88.1

La maravilla de ser papás.

La maravilla de ser papás.

Cualquiera puede engendrar. De hecho, creo que es una de las partes más entretenidas que un hombre debe experimentar antes de convertirse en papá, jé. Sin embargo, cualquiera puede ser padre, pero no cualquiera puede ser llamado papá. El privilegio, la bendición, la responsabilidad y la alegría de ser llamado de esa forma por otras personas, implica la más maravillosa aventura de un hombre durante su existencia. Y digo, por otras personas, porque equivocadamente muchos creemos, sentimos y pensamos que nuestros hijos son un tipo de propiedad personal. Es cierto que son carne de nuestra carne y sangre de nuestra sangre, pero hasta allí nada más. Aprovecho para hacer un alto y recordar que hay hombres que, aún no siendo quienes engendraron, son quienes han criado, cuidado, educado, proveído y amado, y por lo tanto son tan padres como quiénes aportaron la herencia genética a los hijos.
Volviendo al punto, los hijos son personas totalmente independientes a nosotros. Si bien es cierto los sentimos como propios y hasta los amamos más que a nosotros mismos, son seres humanos con alma propia, los cuáles conforme vayan creciendo desarrollarán criterio personal y tomarán decisiones bajo su responsabilidad. Recuerde por un momento cómo fue que usted mismo empezó a independizarse. Cometió errores. Algunos sencillos y otros no tanto. De jóvenes tomamos nuestras propias decisiones. Hicimos un mal negocio, renunciamos a un buen trabajo, nos endeudamos sin necesidad, escogimos algunas amistades no tan buenas y en fin, tarde o temprano tuvimos que pagar las consecuencias. Aprendimos. A eso se le llama experiencia. Dicen por allí que inteligente es el que aprende de sus propios errores, pero sabio el que aprende de los errores de los demás.
Hace un par de días se celebró El Día del Padre. Para algunos es una época comercial en la que muchos aprovechan para generar ingresos extras en sus negocios. Para otros es momento de recordar a su querido viejo que ya se fue al cielo. Otros prefieren obviarlo porque les trae malos recuerdos de la infancia. También hay algunos que celebrar a su mamá, porque fue madre y padre a la vez. Existen además quienes rinden homenaje a un abuelo, hermano, tío, primo o padrino, quien en ausencia del padre biológico, se hizo responsable de los patojos. Incluso, hay algunos que recuerdan con mucha nostalgia al padre que tuvo que irse fuera del país para proveer sustento a la familia. Lo cierto es que es un día para reflexionar. La figura paterna representa el ejemplo a seguir y es aquí donde entendemos la importancia del rol que jugamos los hombres que somos papás en la vida de aquellos a los que llamamos hijos. A veces podríamos sentirnos limitados por la falta de experiencia e incluso culparnos por no haber sido mejores padres, haber dispuesto de más tiempo para ellos o lamentarnos por no darles más bienestar material. Sin embargo, creo que es importante recordar que lo que un hijo espera de nosotros es amor. Nada más. Y si ha fallado en algún momento de la vida recuerde que no somos perfectos. Que cometemos errores. Lo bueno es que la sabiduría se va presentando con los años y es cuando entendemos muchas cosas por las que pasó previamente nuestro papá. El silencio del anciano dice más que las palabras.

Hoy quiero desearles lo mejor queridos papás de Guatemala, sabiendo que el mejor regalo que Dios puede darnos es ver a nuestros hijos convertirse en personas de bien, prosperando, evitando la maldad, tomando decisiones con inteligencia y siendo libres de todo mal.
Recordemos por un instante el rostro de los patojos que son nuestra mayor felicidad y elevemos nuestros ojos al cielo para dar gracias.
Bendiciones y que disfruten la maravilla de ser papás.

La maravilla de ser papás.
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