Así que mis queridos patojos que nadie les diga que no pueden. | Fabuestereo 88.1

Así que mis queridos patojos que nadie les diga que no pueden.

Así que mis queridos patojos que nadie les diga que no pueden.

A lo largo de mis 32 años de carrera como artista y comunicador he tenido la oportunidad de conocer a muchos jóvenes. La mayoría de ellos son adultos trabajadores y algunos hasta padres de familia. Sin embargo, solamente un grupo me hizo pensar desde el primer instante que los vi que trascenderían y alcanzarían sus sueños. Siempre he creído que el éxito de una persona inicia con saber exactamente qué quiere hacer con su vida. Eso le dará enfoque, lo cual a su vez le permitirá aclarar las dudas sobre su propia existencia. Obvio, no todos nacen en lugares donde las condiciones son favorables para salir adelante. Sin embargo, eso no es excusa ni impedimento según lo he constatado por experiencia propia. He conocido patojos que no importando donde estén se dejan venir con tal de luchar por lo que desean. No niego que les cuesta más que a otros que han sido favorecidos con el simple hecho de nacer en la capital. De hecho, varios de estos jóvenes, provienen de lugares lejanos como Quiché, Petén, Escuintla, Xela y Chiquimula, por enumerar algunos.

Hoy, con gran satisfacción, veo a profesionales que trabajaron bajo mi dirección desarrollándose y triunfando como propietarios de sus propias empresas. Otros son conferencistas, productores y/o presentadores de programas de radio y televisión o catedráticos universitarios. Hay una actriz en novelas de Telemundo y un par como publicistas o artistas que dejan boquiabiertos a cualquiera. La satisfacción es enorme. Creo que la misión de una persona debe estar enfocada en compartir sus conocimientos para dejar un legado a través de los jóvenes. De lo contrario, ¿qué sentido tiene existir? Solo venir a consumir y ocupar un espacio no se me hace muy digno del ser humano. No hay que ser como el azadón. Ese solo jala para adentro. Hay que ser como el rastrillo que jala un poco, deja un poco y además hace surquitos para que germinen nuevas semillas.

Las circunstancias personales definen mucho pero no son determinantes. He conocido hijos de millonarios que arruinan sus vidas y de nada les sirve el dinero. También he conocido patojos muy humildes que han tocado las estrellas. Nada es fácil. Todo lo que vale la pena cuesta. Hay que intentarlo con todas las fuerzas. Al fin de cuentas tenemos toda una vida para hacerlo.

Así que mis queridos patojos que nadie les diga que no pueden.

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