¡¡¡Vamos al puerto muchá!!! | Fabuestereo 88.1

¡¡¡Vamos al puerto muchá!!!

De forma difusa recuerdo a lo lejos una que otra escena. Son imágenes de 3 a 5 segundos si mucho. Podría decir que son híbridos entre la imaginación de un niño, escenas de alguna película y un sueño lejano que tuve. Esta descripción corresponde a “flashazos” que vienen a mi memoria cuando trato de recordar esa primera vez que conocí el mar cuando fuimos con mi familia al Puerto. Así es mis queridos amigos. ¿Pueden recordar la primera vez que estuvieron frente al poderoso océano? ¿Qué sintieron? ¿Qué les gustó más? ¿Cuáles son las memorias imborrables que tienen?
En mi caso, recuerdo varias cosas dispersas, pero entre ellas algunas sobresalen más. Por ejemplo, cuando mi papá, mi mamá, mi abuelito y mi tía, se turnaban para levantarme cada vez que llegaba un “tumbito” en la orilla de la playa. Si mucho estaríamos unos 4 metros dentro del mar. Detrás de la reventazón era un lugar reservado para aquellos valientes que desafiaban a Neptuno, rey de los océanos, y se aventuraban a ir hasta allí. Apenas se divisaban sus cabecitas por encima del agua.
En mi caso, era un patojito como de unos 4 o 5 años tal vez. Me encantaba cuando las olas me revolcaban. Los adultos trataban de levantarme cuando llegaba una ola grande, pero como era de esperarse y a pesar de sus esfuerzos, el agua se me metía por la nariz, la boca, los oídos y hasta los ojos. Tosía y con los ojos rojos volvía a pedir que me llevaran al agua otra vez. Simplemente hermoso.
No podía faltar la espalda ampollada de tanto estar expuesto al sol. Ardía espantoso y era insoportable pero no importaba con tal de seguir metido entre el agua, ya sea del mar, del estero o de la piscina.
¿Y a quién no le pasó resultar con la calzoneta llena de arena? O ese doloroso recuerdo de las plantas de los pies quemándose sobre la arena ardiente porque se nos olvidaron las “yinas” y preferíamos sufrir ese tormento que desperdiciar un segundo de diversión entre el mar.
¿Verdad que con este calor se antoja ir a la playa? Sol, arena, mar, cocos, palmeras, pelícanos, cangrejos y un gentío descomunal, jé.
¿Y usted se animará a ir? Tan alegre que es cuando alguien de la familia dice: “Vamos al puerto muchá”.

¡¡¡Vamos al puerto muchá!!!
¡¡¡Vamos al puerto muchá!!!
¡¡¡Vamos al puerto muchá!!!
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