¡¡¡Si yo cambio haré que otros cambien!!! Así de simple muchá. | Fabuestereo 88.1

¡¡¡Si yo cambio haré que otros cambien!!! Así de simple muchá.

  ¡¡¡Si yo cambio haré que otros cambien!!!   Así de simple muchá.

Cuando veo lo que pasa en el mundo no puedo dejar por un lado el hecho de entender que la mayoría de todo eso es responsabilidad de nuestra especie. Contaminamos, depredamos, destruimos, explotamos y arruinamos nuestro entorno. Cuando era joven escuchaba lo del calentamiento global como algo lejanísimo que ocurriría allá por el 2,015. ¡¡¡Y por Dios, ya estamos en el 2,017!!! El tiempo no perdona y siempre nos alcanza. Hoy es muy normal enterarnos en las noticias sobre las copiosas lluvias del fenómeno del niño que destruyen ciudades enteras en Perú, por ejemplo. Saber sobre cómo se producen los grandes incendios que acaban con millares de hectáreas de bosques en Chile. O para no irnos tan lejos, cómo se producen ecocidios en los ríos de Guatemala. En fin, si nos ponemos quisquillosos, nos toparemos con la realidad: Estamos acabando con el planeta. Lo más fregado de todo es que al final de las cansadas es muy probable que nuestra especie se auto extermine y millones de años después la vida vuelva a surgir con nuevas especies, convirtiéndonos en petróleo. Irónico. A veces veo el comportamiento social de los seres humanos muy similar al de los virus. Infectamos, invadimos y destruimos. Nos reproducimos sin control acabando con lo existente. Es irónico que llegáramos a la luna, hayamos inventado tantas cosas maravillosas y que manifestemos nuestra espiritualidad a través del arte, y que, pesar de eso, no tomemos consciencia del peligro que corremos si seguimos actuando como lo hacemos. Da risa pensar que estemos proyectando colonizar Marte en un plazo de 30 años, cuando a duras penas podemos convivir en paz y cuidar el planeta en el que evolucionamos y nos convertimos en lo que somos. ¡¡¡Urge educar a nuestros hijos!!! Pero no solo con palabras. ¡¡¡Con ejemplos por la gran diabla!!! La realidad es que tiramos basura, desperdiciamos agua y talamos los bosques. Las grandes empresas multinacionales siguen “chupando” el petróleo de las entrañas de La Tierra cuando ya existen fuentes alternas de energía para el consumo humano. Con esta reflexión no pretendo que aceptemos que somos una infección para nuestro planeta. Por el contrario. Somos quienes le dan su única particularidad en todo el universo. Pero, debemos empezar a actuar con hechos y no solo con discursos, para que podamos sobrevivir como especie. De lo contrario seremos un parpadeo nada más en la intrincada encrucijada del fenómeno que entendemos como vida. Ahora bien… ¿es posible revertir tanta calamidad? ¡¡¡Por supuesto que sí!!! Todo depende de nosotros.
De ninguna otra especie más, pero es fundamental entender de una vez por todas que no es responsabilidad de los demás. “Es que deberían… el gobierno es el que debe… es que los demás son los que contaminan… es culpa de las grandes empresas…”. Por Dios muchá, ¿cuándo reconoceremos que gran parte de la culpa es mía. Así de simple. Sé que tal vez sonará a repetir lo que muchos han dicho hasta el cansancio. ¡¡¡Pero es cierto!!! Yo debo cambiar sin esperar nada de los demás. Mi ejemplo les dirá lo que pienso sin necesidad de hablar tanto. Todo el mundo dice: “Es que la gente…”. ¡¡¡Entendamos que la gente no cambiará si yo no doy el ejemplo!!! Así de simple. Yo soy el responsable de hacer que los otros “agarren la onda”. ¿Me explico? Sencillo. ¡¡¡Yo soy el responsable!!! Si doy el ejemplo podré hacer que los patojos cambien su actitud. El gobierno no lo puede todo. Eso ya lo vimos y ya lo sabemos. Somos nosotros muchá. Así que a echar punta y a transformar Guatemala por medio de los jóvenes… aunque nosotros ya no lo veamos… pero sí nuestros nietos, bisnietos, tataranietos y hasta los enésimavecestataratataratataratatarataranietos. ¡¡¡Si yo cambio haré que otros cambien!!! Así de simple muchá.

  ¡¡¡Si yo cambio haré que otros cambien!!!   Así de simple muchá.
  ¡¡¡Si yo cambio haré que otros cambien!!!   Así de simple muchá.
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